EL CONCURSO DE 1980
El certamen, promovido por el Ministerio de Cultura y la Real Fábrica de Tapices, recibió el nombre de Concurso de premios para la realización de bocetos y cartones de artistas contemporáneos para la Real Fábrica de Tapices.
La iniciativa, se enmarca dentro de un plan para potenciar la actividad de la manufactura, que desde el año 1964 se había desvinculado del Patrimonio Nacional y trabajaba como una empresa totalmente privada. El Departamento de Cultura pretendía, así, suministrar diseños para tapices y alfombras, que mantuvieran el diálogo con el arte contemporáneo y la excelencia artística que, históricamente, había caracterizado a la manufactura. La temática y técnica de los bocetos era libre y el concurso estaba abierto a cualquier artista nacional.
De los bocetos ganadores debían crearse los consiguientes cartones de acuerdo a los requerimientos del personal técnico de la fábrica, colaborando, además los artistas, en cada una de las facetas de ejecución material del tapiz.
La
convocatoria fue un éxito rotundo, con la participación de ochenta y seis
artistas con ciento setenta y cinco bocetos. Entre los artistas más importantes
estaban Guillermo Pérez Villalta, Manolo Quejido, Vaquero Turcios o Agustín de
Celis, resultando como ganadores del concurso, estos dos últimos.
AGUSTÍN DE CELIS (COMILLAS, 1948)
Ya era un artista consagrado cuando, en 1980, recibe el premio para hacer el cartón de esta
obra para Real Fábrica de Tapices. Celis participa en el certamen
con tres bocetos,
resultando ganador Pájaro de la
noche, sin duda el más figurativo de los tres presentados. El artista, que no había tenido ningún
contacto anterior con la obra textil, tuvo que
introducir en estos
bocetos, una mayor dosis de figuración y formas
rotundas, para poder
adaptarse al trabajo
de los liceros.
JOAQUÍN VAQUERO TURCIOS (MADRID, 1933 - SANTANDER, 2010)
Su vinculación con el
tapiz se remonta a 1967,
cuando diseña un gran tapiz para un santuario en la Umbría italiana. El boceto con el que resulta
premiado en el concurso
de 1980, titulado Encuentro, pertenece a parte de su producción más decididamente abstracta y el diseño se estructura en forma
de
cintas que se entrelazan, recordando al entrecruzamiento de tramas y urdimbres
que constituye la esencia de la estructura textil. Este sistema de ligamentos forma un mapa de encuentros, al que alude su boceto, convertido después en cartón, que servirá para realizar
el tejido de este tapiz.